Cómo cambiar la contraseña del WiFi de Fibramas paso a paso

Conviene cambiarla en dos casos. El primero, si sigues con la clave que te dejaron el día de la instalación, que suele estar impresa en el propio aparato, a la vista de cualquiera que entre a tu casa. El segundo, si se la diste a un vecino, a un técnico o a alguien que ya no vive ahí.

Desde la aplicación de Fibramas no se puede: sus términos dicen que solo sirve para consultar deuda y pagos. La vía es el router, al que mucha gente llama módem, y lo mismo da hacerlo en el celular que en una computadora.

Solo necesitas dos cosas: estar conectado a tu propio WiFi y tener el aparato a mano para leerle la etiqueta.

  1. Conéctate a tu red de Fibramas. Si estás en el celular con los datos móviles puestos, apágalos un momento, porque desde la calle no se entra al router de tu casa
  2. Dale vuelta al aparato y lee la etiqueta que lleva pegada debajo. Busca una línea con números y puntos, del tipo 192.168 y dos números más. Junto a ella suelen venir impresos un usuario y una clave de administrador
  3. ¿La etiqueta está gastada o no trae ninguna dirección? Te la dice el propio celular. Si el tuyo es Android, entra en Ajustes, toca WiFi y después el nombre de tu red, que ahí se abre una línea que dice Puerta de enlace
  4. Si en cambio es un iPhone, entra en Ajustes, toca Wi-Fi y luego la i azul que está a la derecha de tu red. El dato es el mismo, solo que esa línea aquí se llama Router
  5. Escribe esa dirección en el navegador, en la parte de arriba, en la barra alargada donde se escriben las páginas web. Que sea esa barra y no el buscador: si lo pones en Google, te devolverá páginas que hablan de routers en vez del tuyo
  6. Al darle a Enter aparece un recuadro pidiendo un usuario y una clave. Vuelve a la etiqueta, que son los que están impresos ahí, copiados letra por letra, que las mayúsculas cuentan
  7. Ya dentro, busca la sección del WiFi. Según el equipo se llama WiFi, WLAN o Red inalámbrica, y unas veces está en el menú de arriba y otras en una columna al costado
  8. Borra la contraseña vieja, escribe la nueva y dale a Guardar. En algunos equipos el botón dice Aplicar. El router se reinicia solo y al minuto vuelve

Si en esa pantalla aparecen dos redes, una normal y otra con un 5 o un 5G al final del nombre, cámbiales la contraseña a las dos. Son la misma conexión repartida en dos frecuencias, y quien conociera la otra seguiría entrando igual.

Fibramas no publica ningún manual de sus equipos, así que la pantalla que te salga puede no ser igual a la de tu vecino. Lo que no suele cambiar son los nombres: esa sección casi siempre se llama de una de esas tres maneras.

Y una aclaración, por si llegaste buscando otra cosa. Esta es la contraseña del WiFi. La que creaste con tu DNI en la aplicación de Fibramas es otra distinta, sirve para ver tu deuda y no abre ningún router.

Cómo elegir la clave nueva sin quedarte fuera de tu propia red

Antes de escribirla, dos reglas sencillas. La primera es la longitud: cuenta doce letras y números, y no te quedes en ocho. La segunda es qué no poner nunca: tu nombre, el de la calle o el edificio, tu número de celular, tu DNI o una fecha de cumpleaños. Es lo primero que prueba quien quiere meterse en tu red.

Cuenta además con algo que sorprende a todo el mundo: en cuanto guardes, la casa entera se queda sin red a la vez. El televisor, la laptop, la impresora y el celular de cada uno.

No se quedan sin internet para siempre, pero a todos hay que volver a escribirles la contraseña, uno por uno. Por eso conviene apuntarla en un papel antes de darle a guardar.

Y hay un detalle propio de esta compañía. Los planes que Fibramas vende hoy llevan impreso un sello de WiFi 6, y su blog explica que ese estándar trae un candado más moderno para proteger la red, el WPA3. Protege mejor, pero trae un problema.

El problema es este: los aparatos con unos cuantos años encima no entienden ese candado nuevo. Un televisor de hace siete u ocho años, una impresora, una consola vieja o un timbre con cámara pueden quedarse fuera por más que escribas bien la clave.

Así que, si junto al campo de la contraseña ves un cuadro para elegir que hable de seguridad o de cifrado, míralo antes de guardar. Cuando haya una opción mixta, del tipo WPA2/WPA3, esa es la que conviene dejar puesta: protege igual a los aparatos nuevos y no deja botados a los viejos.

Si te instalaron el servicio hace años, puede que nada de esto te toque. Ese sello está en los equipos que la compañía instala ahora, no en todos los que hay en la calle. Si no ves ningún cuadro así, sigue adelante.

Qué hacer si la página no abre o el cambio no se guarda

Cuatro cosas salen mal casi siempre, y las cuatro tienen arreglo en un minuto.

  1. Escribiste la dirección y la pantalla se queda en blanco. Repasa dos cosas: que el celular no se haya pasado a los datos móviles, y que el número lo hayas escrito donde van las direcciones y no en el buscador
  2. No te acepta el usuario ni la clave de la etiqueta. Acércala a la luz y cópiala carácter por carácter, que con esa letra tan pequeña el cero y la O son casi iguales. Y olvídate de las listas de claves que aparecen buscando en internet, porque ninguna corresponde a tu equipo
  3. Guardaste y el celular se sigue conectando como antes. Dale un minuto, que el router está reiniciándose. Si sigue igual, en los ajustes de WiFi del celular elige tu red, dale a olvidar y vuelve a conectarte con la contraseña nueva
  4. Te quedaste sin internet al guardar. Durante un minuto es lo normal. Si dura más, apaga el router, cuenta hasta treinta y vuelve a encenderlo

Y aquí el aviso que más importa: no aprietes el botón de reset. Es la tentación cuando nada funciona y es la peor idea.

Ese botón no cambia la contraseña. Deja el equipo como salió de fábrica y borra todo lo demás, incluido el nombre que le hayas puesto a tu red. Y como Fibramas no publica manual ni guía, volver a dejarlo como estaba no vas a poder hacerlo tú.

Si lo que te falta es la clave de administrador, la del recuadro que pide entrar al router, esa no se recupera desde ninguna pantalla. Hay que pedírsela a la compañía, y su web publica dos vías: el WhatsApp 968 187 135 y el teléfono 01 641-8000.

No te extrañe lo primero que verás al abrir ese chat: responde a nombre de Grupo Econocable. No es un número equivocado. Fibramas es una de las cuatro marcas del grupo, junto con Cablemas, Econocable y Cablefuturo, y las otras tres están enlazadas desde su propia web.

Ten delante tu código de cliente y la ciudad donde tienes el servicio. Son los dos datos que encabezan su pantalla de pagos, y su atención está organizada por ciudades.

Y diles en pocas palabras lo que necesitas: que quieres entrar al router a cambiar la contraseña del WiFi y que no tienes la clave de administrador.

Un aviso antes de marcar: no hay ningún horario publicado, ni del teléfono ni de los catorce locales que su web lista como agentes autorizados. Puede que llames y no haya nadie al otro lado.

Si prefieres ir en persona, esos locales están en Lima y en nueve ciudades más. El resto de canales está ordenado en las vías de contacto de Fibramas.

Y si tu plan trae televisión, esa parte la lleva Cable GO aparte, con su propio soporte. Lo que incluye cada velocidad está desglosado en los planes de internet de Fibramas.

¿Hiciste todo esto porque el internet iba lento?

Entonces la contraseña no era el problema. Mide qué velocidad te está llegando de verdad.

Medir mi velocidad de internet

Preguntas frecuentes

Puede que sí y puede que no, y nadie te lo puede asegurar: Fibramas no publica ninguna dirección, ni en su web ni en su blog. Probarla no rompe nada. Pero si el navegador se queda en blanco, no sigas probando direcciones al azar, porque tu celular te dice la de tu equipo y es la única que va a abrir.

Para esto no. Sus propios términos y condiciones dicen que la aplicación es exclusivamente informativa, para ver el estado de cuenta, el historial de pagos y actualizar tus datos. Y sus pantallas son justo esas: cuánto debes, dónde pagar, qué pagaste y un contacto. De WiFi no hay nada en ninguna.

Primero prueba lo sencillo: en el televisor, entra a la lista de redes, elige la tuya, dale a olvidar y vuelve a conectarte escribiendo la clave nueva. Si aun así no entra, vuelve a la pantalla del router y mira el cuadro de seguridad. Si está puesto solo en WPA3, cámbialo a la opción mixta que incluya WPA2, porque los aparatos de varios años no entienden ese candado nuevo.

Se cambia ahí mismo, en el campo que pone nombre de red o SSID, unas líneas más arriba de donde está la contraseña. Cuenta con dos cosas. Para los aparatos de la casa esa red pasa a ser una desconocida, así que hay que volver a conectarlos uno por uno. Y evita ponerle tu apellido o el número de tu departamento, porque ese nombre lo ve todo el edificio.

No pasa nada y no hace falta que la recuerdes. Para entrar al router no se usa la clave del WiFi, sino el usuario y la clave de administrador, que no han cambiado. Vuelve a entrar igual que antes, ponle otra contraseña y apúntala esta vez. Lo único que perderás son otros cinco minutos reconectando los aparatos de la casa.

Casi nunca. Fibramas publicó un artículo propio sobre el internet lento, y las causas que enumera son otras. El router mal ubicado o con años encima. Las interferencias del microondas y de las redes de los vecinos. La hora punta de la noche. Y un plan que se quedó corto para la gente que hay en casa. Antes de cambiar nada, mide la velocidad que te está llegando y compárala con la que contrataste.